El malo del banco….siempre está a la derecha

Parece que el “mudo” empieza a hablar. No me extraña que se callara. Ahora lo cuenta, pero, por  supuesto, no a nosotros, que igual no lo entendíamos, sino a los que realmente manda. Esta crisis va a demostrar la falacia en la que vivíamos tras la segunda guerra mundial: el estado del bienestar fue un invento para evitar que Europa se fuera al este. Ahora que el este no exite, que es tierra conquistada, vamos a deciros, curritos, de qué va la historia: yo gano, tú, pierdes.

Y si no te lo crees, aquí te lo cuenta un delegado de Tressis

Mira, más claro: ellos no pierden nunca, tú pierdes siempre. Pierdes porque compraste una casa sin tener dinero, y ellos te ofrecieron el dinero con todas las facilidades del mundo. Cuando a ellos les falta el dinero, te lo piden a ti, que, claro, no lo tienes. Entonces el Estado, nosotros, se endeuda para que ellos puedan seguir trabajando. Pero ¿y tú?. A ver si vamos entendiendo que “nosotros” no somos “todo”, y que “ellos” sí son “todo”, o de eso te quieren convencer: si les va bien ¡a todos nos irá bien! ¿Te lo crees? Pues si te lo crees ¡bienvenido a la próxima crisis!

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El hombre más peligroso de América

Este hombre cambió de bando. Era analista del Pentágono y un día su conciencia le impulsó a hacer algo que los suyos consideraron una traición. No le importó perder el trabajo ni su estatus social (los perdió) ni ir a la cárcel (le pidieron 115 años). Cuando su equipo jurídico preguntó a un asesor siquiatra cuál debería ser la composición del jurado, dijo que rechazaran a ” hombres de media edad, porque esta gente a lo largo de su vida suele renunciar a sus principios en favor de su carrera, o por motivos familiares. Y como ellos han transigido, sentirán mucho desprecio por dos hombres que han sido capaces de arriesgarlo todo por defender sus principios”.

Daniel Ellsberg  pretendió con la publicación de “Los papeles del Pentágono” acabar con la guerra del Vietnam. Pensaba que cuando los ciudadanos de USA conociera las mentiras que les habían contado y la auténtica finalidad de la guerra, la oposición del pueblo estadounidense acabaría con ella. Pero no sucedió. “El riesgo que asumes cuando haces algo así es el de acabar dándote cuenta de que tus conciudadanos escuchan las cosas, las entienden y las comprenden, para, posteriormente,  acabar olvidándose de ellas”.

Desde entonces, quizás para demostrar que el pueblo que olvida su historia la repite, ha seguido siendo un activista contra todas las guerras que ha empredido USA.