Por la Cultura, por la Memoria, por la República Española

“Doña Paquita, una maestra republicana en Granada

Ex alumnos de la Academia Nuestra Señora del Carmen, la única escuela laica de la ciudad durante la Guerra Civil y la Dictadura, homenajean en un libro a su fundadora

A. Beauchy / Granada | Actualizado 12.04.2012 – 09:35

Doña Paquita fundó en los años 20 del siglo pasado la única escuela laica de Granada que sobrevivió a la Guerra Civil y a la Dictadura. Maestra autodidacta y progresista, su educación en valores republicanos dejó una profunda huella en sus alumnos, hasta el punto de que un grupo de ellos ha recopilado en un libro lo que significaron sus enseñanzas en una Granada adversa, la de la posguerra, donde “todo estaba prohibido o era pecado”. En memoria de Doña Paquita incluye las memorias de una de sus nietas, Carmen Pérez Vera, tituladas Pretérito Indefinido, y una serie de escritos de sus ex alumnos que esta tarde se reunirán en la Biblioteca de Andalucía para presentar el libro.

Promovido por dos de ellos, la historiadora Antonina Rodrigo y el profesor Federico Hernández Meyer, la publicación que hoy se presenta es un homenaje a “la memoria de tantas otras maestras y maestros represaliados en Granada”, como se destaca en el libro.

Las memorias vivas de Doña Paquita están contadas desde una visión infantil, la mirada de la niña Carmen, que arranca sus recuerdos con el regreso de la guerra de su padre y, con la figura de su abuela como eje de la historia, va recreando en cada capítulo la casa-vivienda-colegio donde estudiaron centenares de niños.

Francisca Casares Contreras (1886-1950) se quedó viuda muy joven y, con dos niños, decidió montar un colegio en el número 15 de la calle Enriqueta Lozano (entre la Cuesta del Pescado, la Carrera de la Virgen, la Plaza Mariana Pineda, la Manigua y el Cuarto Real de Santo Domingo), aunque, en la década de los 50, su hija (también llamada Doña Francisca) lo trasladaría a la calle Molinos.

De este centro mixto salen generaciones de mujeres y hombres que, como apunta Hernández Meyer, “no sólo se saben de memoria montes, ríos y cabos, sino que se conocían al dedillo autores y obras literarias, eran capaces de resolver teoremas y ecuaciones” y, lo más importante, “gozaban de la suficiente preparación como personas para sobrevivir a aquella Granada triste de entonces”. Para este ex alumno, la labor docente de Doña Paquita se caracterizó por su gran dosis de preocupación por lo social e influyó en la esfera familiar y social de sus alumnos, dice con motivo del 62 aniversario de su fallecimiento.

La historiadora Antonina Rodrigo afirma que “en cuanto tuvo conciencia de lo que suponía ser una maestra republicana y mantener sus valores cívicos en circunstancias tan adversas” sintió que debía rendir homenaje a esta mujer. “Nos hacía leer a Don Quijote de la Mancha o el Corazón y no sabíamos que aquellas lecturas eran un acto en sí clandestino en la Granada oscurantista y represiva de la posguerra”. Todo un contrapunto al régimen que, como detalla Antonina, “ya se guardaba de cegarnos la luz del entendimiento con normas y libros antipedagógicos que habían derogado los progresistas conceptos de la reforma docente llevada a cabo por la Segunda república”.

Otra de sus ex alumnas, Tica Fernández-Montesinos, hija de Concha García Lorca y del médico y alcalde de Granada (fusilado en 1936 días antes que a su tío y padrino Federico García Lorca) evoca en sus memorias que, ante el obligado adoctrinamiento, “cuando mi hermano Manolo y yo íbamos a hacer la Primera Comunión, mi madre nos llevó al único colegio que había en Granada, a la escuela de Doña Paquita, para que nos prepararan”.

Tica le dedica también un hermoso recuerdo a su maestra, de quien dice que “explicaba, con palabras sencillas y sin ningún dogmatismo, el significado del sacramento para el que nos estaba preparando”. Y añade que “salir de la Huerta fue como un alivio ya que en ella, a pesar del esfuerzo que hacían los mayores por ocultarlo, sólo se respiraba el dolor por la ausencia de nuestros dos muertos”. Tica la define en una frase: “Doña Paquita era una persona inteligente, abierta y generosa, como buena republicana”.

Esta maestra se esforzó siempre para que las niñas listas de familias humildes, por el mero hecho de ser niñas y sin dinero, no tuvieran que dejar el colegio y pudieran seguir estudiando sin cobrarles nada, aunque “eso era algo difícil de conseguir que los padres lo comprendan”, opina Federico Hernández Meyer.

La presentación de este libro coincide con las III Jornadas sobre Republicanismo Español que ha organizado la Universidad de Granada en Ciencias Políticas, en la que la historiadora Antonina Rodrigo impartió ayer una conferencia sobre Las heroínas de la libertad haciendo mención especial a su maestra. Con esta publicación se ha abierto una puerta a la memoria histórica que no desean cerrar, de hecho en el libro solicitan que, “quien sea o conozca a alguna antigua alumna o alumno, se ponga en contacto por correo electrónico con hernandez2738@gmail.com con el fin de ampliar la lista para una posible segunda edición”.

El director del IES Hermenegildo Lanz, Raimundo Fornieles, es otro de los ex alumnos que ha dejado su impronta en las memorias de Doña Paquita, pues, según él, ha sido un referente en su larga singladura de más de 38 años de docencia. Fornieles recuerda que en su colegio tenían clases de lunes a sábado (mañanas y tardes), que entonces los maestros no eran especialistas en ciencias o letras y que estaban mezclados niños de distintas edades. “Maestra es quien enseña con el ejemplo, quien posee los dones de la generosidad, la justicia y la bondad. Esa era Doña Paquita”, rememora.”

Anuncios

El juez de la horca

España es un país inserto en una paradoja. En los 80, El PSOE impulsó una brutal reconversión industrial. En los 90, el gobierno de Aznar acabó con el servicio militar obligatorio. En los 2000, un gobierno que presumía ser de izquierdas impuso unos recortes sociales draconianos. En esta década, asistimos atónitos al enjuiciamiento ante el Tribunal Supremo del único magistrado que ha instruido una causa contra el franquismo. Colectivos próximos a aquella ideología le acusan de querer investigar sus crímenes. Cuando Argentina pregunta si hay algún procedimiento abierto en España que le impida tramitar las denuncias allí presentadas, la respuesta es: el que ha sentado a Garzón en el banquillo. Por insólito que parezca, su juicio es el único proceso donde los descendientes de las víctimas de la dictadura fascista han podido testificar sobre los horrores cometidos con sus familiares. La Fiscalía, que con tanto ahínco ha defendido al magistrado, tarda 6 meses en decidir quién es competente para conocer la denuncia interpuesta contra la Real Academia de la Historia por entradas en su Diccionario Biográfico que pretendía rehabilitar aquel régimen condenado internacionalmente.

“Atado y bien atado”, dijo el verdugo en su testamento, y surge la pregunta de si este bucle de la Historia en el que vivimos no es el resultado de aquel nudo. Carecimos de fuerza en la Transición para cortarlo pero ¿no es hora ya de desatarlo? Por momentos parece que nuestra democracia vive en precario, entre cabos sueltos que te muestran, cuando trepas por ellos, la feroz atadura de quienes realmente tienen el poder. Hoy la soga se ha convertido en una serpiente enredada sobre si que forma el lazo de la horca.

Y nos mira.

Quienes defienden la Causa General contra Garzón y la condena en el primero de los juicios dicen que no es más que la demostración de que el Estado de Derecho funciona y es capaz de aplicar la ley a uno de los suyos. Bien, si esto es así, por favor, ¿me aclaran estas dudas?

En el primer juicio: ¿por qué, si el querellante considera que hay una tan grave violación del derecho defensa, la querella sólo se dirigió contra el magistrado que acordó las escuchas y no también contra el que decidió continuarlas?

En el segundo de los juicios: ¿cómo es posible que el magistrado instructor haya cometido tan grave irregularidad como asesorar a la acusación en sus escritos, hecho que consiguió que tres de los siete miembros que conformaban el Tribunal fueran partidarios de anular el juicio, sin que esto haya suscitado ninguna reacción por parte del propio Tribunal o del órgano que gobierna a los jueces? El Fiscal dijo sobre este asesoramiento que era insólito y que no había visto nada igual en sus más de 30 años de ejercicio profesional.

En el tercer juicio: ¿por qué el querellante olvidó al que pagó y solo se dirigió contra el que presuntamente fue pagado? ¿No es el soborno un delito que afecta a ambas partes? ¿Por qué el instructor no imputó a los presuntos pagadores, si como dice en su Auto, estaba convencido de que mentian? ¿No es curioso que sólo se planteara la imputación de Botín cuando, según parece, el delito estaba prescrito?

Y para toda la Causa General: ¿cómo es posible que el órgano que tienen constitucionalmente encomendada la función de perseguir los delitos, la Fiscalía, no haya encontrado indicio en las tres causas dirigidas contra el juez Garzón de ninguno? ¿Será porque no los había?

Y miré fijamente a la serpiente…

Condena del Parlamento Europeo al Franquismo

Yo, el texto de más abajo, lo tengo que leer acompañado de música, para que mis ojos lloren solo por dentro  y el puño que se me forma en el estómago vuele como un ángel caído que redima al cielo.

Franco, asesino.

Condena de la Asamblea Parlamentaria del Consejo deEuropa a la dictadura franquista de 17 de Marzode 2006.

Por la III República Española.

Por la III

La más hermosa de las banderas.


Una ciudadana pide la República.

Se llama Laura Pérez, es navarra y estudiante de Derecho.

Si tu madre quiere un rey,
la baraja tiene cuatro:
rey de oros, rey de copas,
rey de espadas, rey de bastos.

Corre que te pillo,
corre que te agarro,
mira que te lleno
la cara de barro.

Del olivo
me retiro,
del esparto
yo me aparto,
del sarmiento
me arrepiento
de haberte querido tanto.

Federico García Lorca. Los reyes de la baraja

Entrevista censurada sobre la realeza en TV3 en 1994 -¿y aún lo vemos, nada ha cambiado, tiene interés?-

Vodpod videos no longer available.

Si tu madre quiere un rey,
la baraja tiene cuatro:
rey de oros, rey de copas,
rey de espadas, rey de bastos.

Corre que te pillo,
corre que te agarro,
mira que te lleno
la cara de barro.

Del olivo
me retiro,
del esparto
yo me aparto,
del sarmiento
me arrepiento
de haberte querido tanto.

Federico García Lorca. Los reyes de la baraja