¿Se puede decir más alto?

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Así funciona el Imperio USA

Lo estás viendo, está pasando ¿en España?

John Perkins fue economista jefe de una empresa de consultoría internacional importante, Chas. T. Main, y realizó funciones de “ganster económico” internacional, según su propia confesión en el libro Confesiones de un gánster económico, sorprendente denuncia de la corrupción internacional. En Historia secreta del imperio americano se detallan las operaciones clandestinas que creó el primer imperio verdaderamente mundial. Hoodwinked es un proyecto para una nueva forma de la economía global. Trabajó directamente con los jefes de Estado y presidentes de grandes empresas. Sus libros sobre economía política y geo-estrategia han vendido más de 1 millón de copias, ha pasado varios meses en las listas del  New York Times y otras listas de libros más vendidos, y se publican en más de 30 idiomas.

El síndrome de Diógenes

“Dos décadas de buenas palabras y de discursos a favor del medio ambiente no han evitado que los principales parámetros para medir la sostenibilidad de la actividad humana hayan empeorado. El objetivo de contener el calentamiento en dos grados para final de siglo se aleja; los océanos son cada vez más ácidos; la biodiversidad desaparece a un ritmo desconocido desde la extinción de los dinosaurios y la deforestación está alcanzando tales cotas que supondrá un coste para la economía mundial superior a las pérdidas derivadas de la crisis financiera de 2008. Así lo constata el informe GEO-5, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) como previa a la cumbre de Río+20 que se celebrará en Brasil dos décadas después de la primera cumbre de la Tierra. De 90 objetivos solo hay avances significativos en cuatro. La ONU recomienda a los Gobiernos que, entre otras cosas, acaben con las subvenciones a los combustibles fósiles.

“Los cambios que actualmente se observan en el sistema Tierra no tienen precedentes en la historia de la Humanidad”, arranca el documento, en el que han colaborado unos 600 expertos: “Los esfuerzos por reducir su velocidad o su magnitud han dado resultados moderados pero no han conseguido revertir los cambios ambientales adversos”.

El informe —que alerta de que esas alteraciones de los ecosistemas no son lineales y que llegados a un punto pueden ser abruptos e irreversibles— puede agitar algo la cumbre de Río, que se presenta con un perfil bajo, menor que la de Johanesburgo en 2002 o la primera, en Río en 1992.

  • Atmósfera. El Pnuma señala que el Protocolo de Montreal ha logrado reducir la emisión de sustancias que dañaban la capa de ozono. Suscrito en la ciudad canadiense en 1997, es el ejemplo de cooperación internacional para superar un problema ambiental global. Tanto, que desde “1994 han mejorado en un 31% los indicadores relativos a las sustancias que agotan el ozono en latitudes medias y previsiblemente se han evitado unos 22 millones de casos de cataratas en personas nacidas entre 1985 y 2100 en Estados Unidos, sin contar otros países”. Sin embargo, las conversaciones dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático siguen estancadas o, en el mejor de los casos, avanzan a un ritmo lentísimo. Así, el objetivo de limitar el calentamiento a dos grados centígrados (pactado en la cumbre de Copenhague en 2009) se aleja. Debido a la quema de combustibles fósiles iniciada con la revolución industrial, la concentración de CO2 en la atmósfera es la mayor en 850.000 años (ya roza las 400 partes por millón). Ese CO2 retiene parte del calor que emite la Tierra y calienta el planeta. El IPCC considera que para eso habría que limitar la concentración en 450 partes por millón. El Pnuma cree preciso eliminar subsidios perversos o perjudiciales para el medio ambiente, especialmente a los combustibles fósiles; impuestos a las emisiones de carbono; incentivos forestales para la captura de carbono. Según la Agencia Internacional de la Energía, la subvención a energía fósil en el mundo es cinco veces mayor que la de renovables.
  • Uso del suelo y deforestación. El informe señala que “el ritmo al que se pierden los bosques, especialmente en los trópicos, sigue siendo alarmantemente elevado” y lo atribuye a que “el crecimiento económico ha tenido lugar a expensas de los recursos naturales y los ecosistemas; debido a los incentivos perjudiciales, es probable que solo la deforestación y la degradación de los bosques supongan un costo para la economía mundial, incluso, superior a las pérdidas derivadas de la crisis financiera de 2008”.
  • Agua dulce. El acceso al agua potable es una de las pocas buenas noticias. En 1990, la ONU fijó el reto de reducir a la mitad antes de 2015 el número de personas sin acceso al agua potable. El objetivo está a punto de ser conseguido (si no lo ha sido ya), pero el Pnuma señala que no se alcanza el del saneamiento, ya que aún hay 2.600 millones de personas sin acceso a la depuración de aguas. El 80% de la población vive en zonas amenazadas por la seguridad de suministro de agua.
  • Océanos. Las señales de degradación del mar no cesan. “El número de zonas costeras eutróficas (con proliferación de microorganismos por la contaminación) ha aumentado considerablemente desde 1990: al menos 415 zonas costeras han dado signos de una eutrofización grave y, de ellas, solo 13 se están recuperando”. Además de la contaminación, “la absorción excesiva de CO2 de la atmósfera está provocando la acidificación de los océanos, que se cierne como una gran amenaza para las comunidades de arrecifes de coral y los mariscos”.
  • Biodiversidad. El mundo vive la llamada “sexta extinción” de las especies, ya que la biodiversidad desaparece a un ritmo desconocido desde la desaparición de los dinosaurios. El Pnuma alerta de que “hasta dos tercios de las especies en algunos taxones están amenazadas de extinción; las poblaciones de especies están en declive, desde 1970, las poblaciones de vertebrados han disminuido en un 30%; y desde 1970 la conversión y la degradación han provocado una reducción del 20% en algunos de los hábitats naturales”. “El cambio climático”, añade, “tendrá repercusiones profundas en la biodiversidad”. El Pnuma cita un índice creado por WWF, el del Planeta Vivo, que analiza los cambios en el tamaño de 7.953 poblaciones de 2.544 especies de pájaros, mamíferos, anfibios, reptiles y peces de todo el planeta, que bajó un 20% entre 1970 y 2007 y recomienda aplicar “instrumentos de mercado para los servicios de los ecosistemas, incluidos pagos por servicios ecosistémicos”.

Publicado en El País

La ultraderecha en Europa

He encontrado en Rebelión.org. una interesante reflexión acerca de la matanza de Noruega que reproduzco más abajo. Cuando el terror nos sacude tendemos con rapidez a imputar su autoría a un demente. Parece que, ante lo incomprensible, su calificación irracional lo aleja de nuestro seguro y cálido entorno. Es un acto aislado producto de un insensato. Estamos a salvo mientras no nos toque. Pero ¿y si este hombre no estuviera más loco que Adolf Hitler -o Francisco Franco- y sus seguidores? ¿En qué se diferencia la fría planificación del exterminio nazi con la gélida cacería ejecutada durante dos horas por este depredador de jóvenes socialdemócratas? ¿Nos sentiríamos entonces tan seguros como creemos en nuestra civilizada Europa? ¿No es la ideología de un hombre, y sus actos, producto de su entorno? ¿De verdad está el “enemigo” fuera? A fin de cuentas, no han pasado ni sesenta años desde la Barbarie.
Por cierto, como con agudeza me hizo observar un amigo, macabra coincidencia la de esta atrocidad con la festividad de Santiago…..Matamoros, patrón de España.

Tras los atentados de Noruega

La matanza cometida en Noruega por Anders Breivik ha traído a primera plana una realidad que algunos siempre han pretendido ocultar, la presencia en Europa y en otras partes del mal llamado “primer mundo” de una ideología de extrema derecha que no duda, como ya lo ha hecho en el pasado, en emplear métodos violentos para imponer sus posturas. Las reacciones inmediatamente después de los atentados por parte de buena parte de la prensa de “status quo” de esos estados debería hacer sonrojar a más de uno, y sobre todo cuando conscientes de la metedura de pata al señalar a organizaciones jihadistas como autoras de la carnicería, han sido incapaces de rectificar.

Durante mucho tiempo los países nórdicos han venido gozando de una reputación ligada al consenso, el diálogo y la tolerancia, por ello el aumento institucional de los últimos años de formaciones populistas y extremistas de derecha ha sorprendido a más de uno. Así, los partidos con una agenda reaccionaria, anti-inmigración e islamofóbica han logrado condicionar en cierta medida la política en esos estados.

El Partido del Progreso en Noruega ha logrado situarse en segundo lugar tras los excelentes resultados obtenidos en las dos últimas citas electorales, el Partido del Pueblo danés ha condicionado la formación del nuevo gobierno y ha logrado que éste recoja buena parte de su programa. En Finlandia y Suecia, el populismo de derecha no ha tenido el mismo impacto, pero el apoyo al Verdaderos Finlandeses y a los Demócratas de Suecia ha crecido en los últimos años, y ambos podrían estar a las puertas de un nuevo vuelco político en esos países.

Varios factores han contribuido a este auge populista de extrema derecha en los países nórdicos, y en buena medida también en otras partes de Europa. Por un lado se señala el aumento de las solicitudes de asilo durante los años noventa; por otro lado se habla del vacío y la crisis de los partidos políticos tradicionales, algo que ha impulsado el crecimiento de otras formaciones populistas de derecha; otra clave sería la “transformación” de esas fuerzas de extrema derecha en los últimos años, conjugando su ideología con la llamada “cara amable” de sus dirigentes, que son aceptados como “parte del sistema” por las demás fuerzas políticas; y por último, no hay que desdeñar la llamada crisis económico y financiera mundial.

Los llamados “lobos solitarios” ni están tan solos ni tan aislados. Ese término está siendo cada vez más utilizado por algunos medios de comunicación, que acaban dotándolo de una cierta mitología muy bien aprovechada por los movimientos de extrema derecha. Así, muchas veces se caracteriza a esos “solitarios” como individuos aislados, sin conexiones ideológicas o materiales con las corrientes más reaccionarias de la extrema derecha.

Y es ahí donde topamos un evidente error. Los llamados lobos solitarios son personas que actúan individualmente, pero que al mismo tiempo se alimentan de la cultura de la extrema derecha y pretenden con sus acciones expandir la misma y atraer a nuevos miembros. En otras ocasiones, cuentan además con el apoyo material de parte de esas comunidades extremistas y reaccionarias.

Como señalaba recientemente un estudio, “cualquier acto de violencia de la extrema derecha cometido por un solo individuo es un producto extremo de la cultura activista de esa corriente ideológica”. Además, la extensa narrativa (novelas como Hunter, o los Diarios de Turner) idealiza la visión que esos individuos tienen hacia sus objetivos. La llamada “revolución sin líderes, sustentada en un ensayo de Louis Beam en 1983, también se une a esa literatura de “cabecera” supremacista blanca, y que también sirve para estructurar una ideología común.

Por ello, los intentos por presentar los atentados (como en otras situaciones similares en el pasado) de ese tipo como casos aislados no ayudan a afrontar el verdadero peligro que a día de hoy representan los grupos de extrema derecha (tan sólo en EEUU, desde el atentado de Oklahoma han tenido lugar más de 75 complots, conspiraciones o atentados racistas). Como tampoco lo hace el señalar la supuesta incapacidad mental del autor de los mismos.

Lo cierto es que este tipo de organizaciones e individuos llevan tiempo difundiendo su ideología a través de diversos medios (Internet, música, encuentros…) y son innumerables los textos que adía de hoy conforman el corpus de esas tendencias xenófobas y reaccionarias. El “manifiesto” que el propio Anders Breivik ha venido elaborando en los últimos años muestra buen aparte de los pilares ideológicos que sustentan a ese mundo: una postura anti-musulmana, un barniz “histórico” que le hace presentarse como un cruzado (con las ligazones metafóricas e ideológicas que ello conlleva), un ataque hacia las posturas progresistas y hacia el multiculturalismo.

Breivik ha apuntado además otras líneas a seguir. “El rechazo hacia las formaciones políticas e instituciones actuales, la prohibición del aborto, un mayor poder par ala iglesia (algunos ocultan su declaración partidaria del fundamentalismo religioso católico), defensa de la pena de muerte, campos de concentración para los drogodependientes, e incluso forzar la reeducación de los “marxistas””.

Y lo más peligroso de toda esa amalgama y retórica es el papel que estarían jugando otras fuerzas populistas, que en teoría rechazan la violencia empleada por tipos como Breivik, pero que en el fondo son capaces de defender esas mismas posturas reaccionarias con “palabras bonitas y un rostro más agradable”. Los llamamientos contra la inmigración, contra “el otro”, que durante tanto tiempo han venido repitiendo los líderes de esos partidos conservadores han “fomentado un clima donde muchos de sus impacientes seguidores han comenzado a pensar en el odio o la violencia como una opción más”.

Algunas formaciones socialdemócratas en Europa han asumido sibilinamente el discurso de la derecha, haciendo que el debate político se sitúe en los parámetros que las fuerzas reaccionarias desean, y donde sin duda se sienten más cómodos. La actitud de esas formaciones en torno a la crisis económica o la inmigración son muestras de que la política que están desarrollando se asemeja al “trabajo sucio de la derecha”, y ésta mientras tanto puede articular un discurso que engloba más allá de su tan cacareado centro-derecha, al tiempo que acoge en su seno a las opciones más reaccionarias (tal vez por eso en algunos estados europeos “no se ve” una manifestación organizada en torno a la llamada extrema derecha, ya que ésta se situaría dentro del seno de los partidos tradicionales de derecha).

Como ha apuntado estos días un analista, la caverna ideológica intenta una y otra vez presentar a Europa en guerra permanente con el “otro” (inmigrantes, islamismo, minorías), rechazando las políticas multiculturales y sobre todo “una Europa democrática, igualitaria y diversa”. Por todo ello frente a esa postura remarca que “el enemigo es blanco y probablemente habla perfectamente inglés. Pero no nos engañemos, este enemigo no es pasivo o educado. Está armado y es muy peligroso”.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)”



Condena del Parlamento Europeo al Franquismo

Yo, el texto de más abajo, lo tengo que leer acompañado de música, para que mis ojos lloren solo por dentro  y el puño que se me forma en el estómago vuele como un ángel caído que redima al cielo.

Franco, asesino.

Condena de la Asamblea Parlamentaria del Consejo deEuropa a la dictadura franquista de 17 de Marzode 2006.

Por la III República Española.

Por la III

La más hermosa de las banderas.


Guantánamo.¿Qué dicen los USA que pasa en Cuba?

Lo que viene más abajo, recogido de un periódico, y todo lo que se cuenta aquí es, simplemente, un crimen que debiera dar lugar a responsabilidades penales. Si esto lo hubiera hecho el régimen que gobierna el resto de su isla, no quiero ni pensar en la reacción de los medios occidentales. Pero uso mal el pasado, hay que escribirlo en presente, sigue pasando ahora, mientras lees esta entrada, ante el escandaloso silencio de la comunidad internacional.

Guantánamo, Abu Ghraib, las cárceles secretas que la CIA ha tenido -¿o hay que decir tiene? lo malo, o bueno, de ser secretas es que se ignora su existencia y cuanto allí ocurre- en el resto del planeta, incluída Europa, son responsabilidad del país que pretende impartir cursos de derechos humanos, exigir su cumplimiento como síntoma de afinidad política y sigue siendo tomado por muchos como faro que alumbra la democracia en el mundo. A mi no me sorprende la noticia no sólo porque hace tiempo que considero a los USA -junto con Israel- como un estado delincuente en la comunidad internacional sino porque no creo absolutamente nada de lo que tan enfáticamente se ha llamado la guerra contra el terrorismo, una excusa para que los USA se apoderen del petróleo que escapaba a su control, intenten someter a los regímenes díscolos, refractarios a su política depredatoria internacional -“bussines is bussines”, en esencia- e instauren, aprovechando el miedo provocado por el “atentado”, un sistema de control social que socaba los propios cimientos de la democracia y la desliza peligrosamente hacia un estado cuasi policial. Para que la historia fuera creíble había que encontrar a los verdugos del 11/S y como no los había fuera del país -fuera, he dicho- se inventaron.

El bueno de Obama, la gran esperanza negra, basó su campaña en la promesa de sacar a las tropas de Irak, cerrar Guantánamo, poner coto a Walt Street y derogar la Ley Patriótica. Toma, chico de los recados, te la dedico:

Erase una vez, en un país lejano…

“160 reclusos inocentes o poco peligrosos: EE UU encerró durante años a decenas de detenidos sin ningún vínculo con Al Qaeda

El iraní Bajtiar Bamari era traductor, y vivía en Afganistán a finales de 2001. Estados Unidos luchaba entonces en el país para derrocar al régimen talibán y tratar de encontrar a Osama Bin Laden. Se le ocurrió que podría ser una buena idea acercarse a la base norteamericana de Kandahar para ofrecer sus servicios como intérprete y guía. Se equivocó. Fue detenido y trasladado a Guantánamo el 17 de mayo de 2002, donde pasó dos años preso. No tenía ningún vínculo con Al Qaeda ni con los talibanes. Tampoco los tenía el director de escuela sudanés Al Rachid Raheem, encañonado y arrestado en su casa de Peshawar (Pakistán) cuando estaba a punto de meterse en la cama; ni Mahngur Alijan, un afgano que hacía autostop para comprar medicinas; ni el turco Ibrahim Shafir Shen, que huía de la guerra; ni Noor Ahmad, que acabó en Guantánamo por no tener dinero para pagar un soborno a la policía paquistaní después de que los agentes lo encontraran indocumentado.

Las fichas secretas del Departamento de Defensa sobre los presos de Guantánamo contienen decenas de historias similares. Hombres sin ninguna vinculación con el terrorismo islamista ni con los talibanes que fueron encerrados por razones que en ocasiones ni las propias autoridades estadounidenses conocen, como se reconoce en documentos en los que se admite su inocencia, el error cometido, y se recomienda que sean liberados o trasladados a su país de origen. A pesar de ello, algunos de los detenidos sin motivo pasaron uno, dos, tres, y hasta nueve años encarcelados.

EE UU acabó determinando que 83 presos no suponían absolutamente ningún riesgo, y de otros 77 se dice que es “improbable” que sean una amenaza para el país o sus aliados. Es decir, que al menos uno de cada cinco internos fue conducido al penal de forma arbitraria según las propias valoraciones de los militares norteamericanos. De otros 274 se considera que solo “quizá” sean un peligro, de forma que las fichas secretas demuestran que EE UU no creía seriamente en la culpabilidad o amenaza de casi el 60% de sus prisioneros, a pesar de lo cual los envió a la isla de Cuba.

El expresidente de EE UU George W. Bush abrió el campo de prisioneros el 11 de enero de 2002. En esa primera época el número de personas trasladadas a la base que no tenían el más mínimo lazo con Al Qaeda fue muy elevado. Especialmente en algunos países. En Afganistán, por ejemplo. La mitad de los afganos -el grupo mayoritario de presos, el 28% del total- fueron después calificados como de riesgo bajo o inexistente. El descontrol y la arbitrariedad, según revelan los documentos secretos, eran grandes. Se privaba de libertad aunque el prisionero no hubiera cometido delitos ni crímenes de guerra. Por si acaso sabía algo. Por si tenía un primo o un hermano en las filas de los talibanes. Por si en su pueblo vivía algún líder que interesara a la inteligencia estadounidense. Por su “conocimiento general de las rutas de ingreso en Afganistán” o del “reclutamiento forzoso talibán”, como consta en varias fichas. Las acciones concretas del detenido eran irrelevantes. En cuanto llegaban al penal todos eran calificados como combatientes enemigos aunque no hubiera indicios de que lo fueran.

Mientras EE UU luchaba contra los talibanes, estos recorrían los pueblos de Afganistán obligando a los jóvenes a unirse a sus filas. Solían pedir a cada familia que contribuyera con dinero o al menos con un hombre. Sahibjan Torjan se ofreció como voluntario para evitar el reclutamiento de su padre, pero más tarde se negó a luchar. Los talibanes lo detuvieron durante 30 días. Ni esa oposición le libró de Guantánamo. La Alianza del Norte lo capturó y los estadounidenses lo llevaron al penal el 4 de mayo de 2002. Tenía 21 años. Cuatro meses después se reconocía su inocencia en una ficha secreta: “Basándonos en la información actual, el detenido no es afiliado a Al Qaeda ni líder talibán (…) No tiene más valor de inteligencia para EE UU (…) No supone una futura amenaza para los intereses americanos”, aseveró el comandante Michael E. Dunlavey. Tardó aún seis meses en volver a su país. Jon Muhamed Barakzai también sufrió el reclutamiento forzoso. Pero no llegó a combatir. Ni siquiera recibió entrenamiento. Regresaba a su pueblo cuando fue detenido, entregado a los estadounidenses y conducido al penal. Un padre que fue a buscar a su hijo al frente, en Kandahar, también acabó en Guantánamo.

El penal ha llegado a retener a un preso inocente de 89 años en Guantánamo. Sufría además demencia senil, artritis y una depresión grave. En el complejo de casas en el que vivía unos soldados hallaron un teléfono por satélite Thuraya y una lista de números de personas “sospechosas” de ser talibanes. El anciano no sabía de quién era el teléfono ni sabía usarlo, pero fue hecho prisionero y conducido al penal. Acabó pasando con éxito la prueba del polígrafo y las autoridades estadounidenses reconocieron que no suponía peligro ni amenaza alguna para su país.

La arbitrariedad del penal no solo queda clara en las fichas en las que los militares reconocen la inocencia de un preso. La vulneración de las garantías procesales básicas se aprecia en muchas otras, en los criterios indeterminados y generales que sirven para fundamentar una detención. Los principios de humanidad y de proporcionalidad en las penas, de intervención mínima, de legalidad, no existen en Guantánamo. Sobre el afgano Osman Khan, nacido en 1950, afirman que “posiblemente” sea un miembro de los talibanes, pero que “no ha sido determinado con ninguna seguridad”. A pesar de ello lo califican como de “riesgo medio” y recomiendan que sea trasferido, pero para que continúe preso en el país de acogida. De otro recluso solo se indica que “se sospecha” de su relación con “elementos subversivos”. Un tal Mohammed Nasim aparece como interno 453. EE UU duda de que sea su verdadero nombre. No saben quién es, pero asumen que “quizá” tenga “valor de inteligencia” y “riesgo alto” y proponen que continúe en Guantánamo. “Hay distintas posibilidades sobre su identidad real”, señalan. “Entre ellas, que sea un exministro de Educación talibán”.

La presunción de inocencia no existe en Guantánamo. Es el detenido el que tiene que demostrar que no es terrorista ni talibán. No había pruebas contra el afgano Yamatollah Abdul, por ejemplo, pero se sospecha de su culpabilidad porque “cuando se le presiona para que explique su historia en detalle pone excusas y no colabora”. “Es evasivo y reticente a reconocer ciertas cosas”, afirma otra ficha. Cuando hablan sobre Khudai Dad, diagnosticado como esquizofrénico, piden que continúe encarcelado porque su testimonio tiene “escasa credibilidad”. Al lado de esta formación, un informe médico adjunto detallaba alucinaciones y episodios de psicosis aguda del enfermo. Tampoco se presentaron evidencias contra un adolescente afgano de 15 años trasladado al penal. No solo era inocente, sino que era una víctima. Antes de que el Ejército de EE UU lo hiciera prisionero, un grupo armado talibán lo había secuestrado y violado.”

Publicado en El País por Mónica Ceberio el 25/04/2011