Amy Winehouse: concierto en Londres

El otro día fue tu cumpleaños. Nos recuerda que seguimos escuchándote aunque ya no estés aquí. Es curioso. Este concierto va dedicado a todos los que aman tu voz y les hubiera gustado conocerte, si es que ese -dicen- llegó a ser tu problema.

Está ripeado de un dvd que es de mi “propiedad”. Lo pongo para compartirlo con vosotros. Si piensas que esto que oyes está más cerca para ti de una obra de arte que no puede ser privada nunca, jamás, por definición, que de una mercancía de la que te puedes desprender como si fuera dinero, creo que podrás exigirle al gobierno de España que cumpla aquello a lo que se comprometió en el pacto que firmaste con el en 1978 por el que tú consentías en ser su ciudadano a cambio, entre otras cosas, de que te procuraran el acceso a la cultura ( artículo 44), y a que tú pudieras expresar y difundir con libertar tus pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción; a producir y crear literatura, arte, ciencia y técnica; a comunicarte  o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión (artículo 20).  

Y ahora te pregunto: ¿tú eres el dueño de tus pensamientos o tienes que pagarle a alguien por las ideas que tienes?

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Crónica de………………………………………Amy Winehouse

Recuerdo que la primera vez que escuché a Amy Winehouse me quedé boquiabierto. Había oído hablar de esta cantante desde hacía tiempo, pero la consideraba una integrante más del comando de imitadoras de Madonna. Hasta que alguien de cuyo oído musical me fío me dijo: óyela, tiene una voz portentosa. Y la oí. Y aquel caudal de voz me embriagó. Como lo habían hecho antes Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan o Nina Simone. Investigué: ¡sólo dos discos! Por supuesto, me los compré enseguida -si, y no los descargué porque si me gusta algo, si merece la pena, me lo compro, a ser posible en vinilo, rarito que es uno-. Y me acompañaron durante varios meses. Estaban en el coche, junto al equipo de música, en el ordenador. También me enteré de que la chica llevaba sin componer, y apenas sin actuar, varios años. El monstruo de sonrisa burlona convivía con ella. Esperé. Compré videos, vi el documental del padre -Salvad a Amy-. Y esperé. Hoy he dejado de esperar.

Tu alma era como tu música, negra, y tu voz caía del cielo. Reinventaste el soul.