Alberto Pancorbo. Reseña y Obra

“La música y la pintura fueron sus primeras pasiones, pero cuando Alberto Pancorbo, “imaginativo de nacimiento”, descubrió su destreza innata por el dibujo dejó la música para desplazarse a Barcelona, donde con 23 años pasó a ser artista exclusivo de la prestigiosa Sala Gaudí.

“Quería intentarlo, a veces cuando piensas algo mucho, y sobre todo en temas artísticos, pierdes el tren” sostiene el pintor soriano de 54 años, afincado en Miami, que gracias a los “intrigantes blancos de los lienzos” ha conseguido tener diferentes perspectivas del mundo.

Alberto Pancorbo inicio su periplo fuera de España residiendo 11 años en Colombia, donde nunca se olvidó de su tierra natal “por todos los poros de los lienzos aparece Soria,” además no esconde que uno de sus sueños es volver a España para quedarse ya que sus raíces y familia están en esa ciudad a orillas del Duero.

Influencias

“Cada uno interpreta, sueña y piensa las cosas de una manera” sostiene Pancorbo, que da gracias a la pintura por permitirle alcanzar sus sueños a través de sus sensaciones y aflorando su gran sensibilidad en sus cuadros.

Las formas de Dali y las imágenes ingeniosas de Magritte formaron algún día parte de la inspiración de Alberto Pancorbo quién no tiene una “musa” predefinida ya que el abanico de “pintores fantásticos” es muy amplio, “no importa quién haga la obra, lo importante es lo que la obra te diga”.

La creatividad de Pancorbo no nace únicamente de otros lienzos, “no sólo los pintores te influyen”, dice el artista, que destaca al poeta Antonio Machado a quién dedicó uno de sus cuadros. “Mandé a mi padre al Duero para que me recogiera hojas de los álamos cercanos al río”, para crear la representación de uno de sus poemas, “cerca de esos álamos paseaba Machado” dice el pintor soriano.

Símbolos

Los pintores surrealistas suelen adoptar figuras o cualquier tipo de alegoría que se identifique con sus pensamientos. Al observar la obra de Alberto Pancorbo se deducen varios rasgos diferenciados.

El perfil de los hombres, en la mayoría de los casos, se asemeja al de su creador, los laberintos que para el artista son un claro reflejo del cerebro humano, “tan convulso e intrigante”, las palomas, símbolo de la paz y la granada, fruta que produce al soriano un cierto “sentimentalismo español”.

Tomado de El Mundo, Miami, Felipe Monfortedo, 26/12/2010

Reseña en web

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